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Red Internacional

Los trabajadores nos hicieron llegar un comunicado de su situación actual. Luego de casi tres años sin paritarias con la perdida de poder adquisitivo que eso conlleva y en el medio de la segunda ola de Covid-19, el gobierno actual mantiene la herencia macrista.

Martes 4 de mayo | 18:15
Foto Infobae

Reproducimos a continuación la carta publica que nos acercaron los operadores del Call Center de Aerolíneas Argentinas, donde denuncian su situación actual.

Alta en el cielo, baja en salarios

Aerolíneas Argentinas continúa demorando la negociación salarial luego de tres años sin paritarias y pone en riesgo la vida y la salud de les trabajadores aeronáuticos. Les trabajadores del Call Center estamos en emergencia.

Quienes hemos seguido las noticias sobre la gestión del gobierno macrista en la aerolínea de bandera, sabemos que la empresa viene soportando los asedios de un estado que buscaba su vaciamiento, tercerización y privatización. Durante ese período, siempre con la misma excusa de los bajos ingresos de la compañía, no se abrieron paritarias. Con pocas mesas de discusión y ante un Ministerio de trabajo devenido en secretaría que hizo oídos sordos a los reclamos de los trabajadores. Los acuerdos logrados por por los sindicatos aeronáuticos fueron recomposiciones mínimas a cuenta de futuros aumentos con bajísimos porcentajes remunerativos. El ataque interno coincidía con el gran negociado de las rutas aerocomerciales y la política feroz de “Cielos abiertos” impulsada por Guillermo Dietrich y sus socios, principales beneficiarios económicos de la operación. Ante el repudio de todes
les trabajadores aeronáuticos de Aerolíneas Argentinas, Austral y LATAM, en 2016 quisieron realizar la audiencia pública de asignación de rutas sin la presencia de nuestros dirigentes gremiales.

El resultado de esta agresiva política aerocomercial fue la precarización de puestos de trabajo en las compañías “low cost” y la pérdida de la fuente de trabajo de cientos de trabajadores aeronáuticos de las empresas Andes y Sol Líneas Aéreas.

En este contexto, el Call Center, siendo uno de los sectores con los ingresos más bajos de toda la empresa y que reúne a más de doscientos trabajadores, fue uno de los más atacados. Las presiones no se hicieron esperar y desde el primer día de gestión comenzó un asedio sobre este sector que incluyó exigencias de rendimiento por encima de las capacidades físicas de les trabajadores y sanciones por errores involuntarios, desconociendo las presiones de la función y dirigiendo la responsabilidad por la calidad del servicio directamente hacia les trabajadores. En 2019, el jefe del sector reconoció estar funcionando con más de 40 operadores menos ya que se bloqueó la contratación de personal, esto redujo a casi cero la cantidad de pases a otros sectores estancando a les trabajadores sin posibilidades de crecimiento. En ese año, las estadísticas mostraban que no se llegaba a cubrir más que el 50 por ciento de la demanda.

El momento crítico del ataque al Call Center llegó en septiembre de 2019 cuando la
empresa resolvió abrir el sector de redes y tercerizarlo. Durante meses, nuestres delegades y sindicato (Asociación del Personal Aeronáutico) exigieron a la empresa no avanzar con la contratación de la empresa tercerizada sin antes abrir una negociación con el sindicato. La empresa se comprometió a no tomar acción y en secreto, con la connivencia del gerente comercial y el jefe del Call Center: Federico Knox, firmaron un contrato con una empresa privada para entregarle el acceso a la base de datos de nuestres pasajeres y así tercerizar este servicio.

Con esta maniobra, la empresa se aseguraba un mecanismo para romper cualquier medida de fuerza manteniendo personal para la atención al público con sueldos precarios, sin abonar cargas sociales y sin estar amparados por el sindicato. Tal como sucedió en la empresa LATAM, la tercerización del call center era el primer paso para completar el vaciamiento de la compañía. En este contexto, les trabajadores del Call Center sostuvimos una medida de fuerza durísima de 14 días, nos movilizamos a las oficinas de Luis Malvido (CEO de la compañía durante esa gestión) en Aeroparque para exigir que se rescinda el contrato con la tercerizada. Desde nuestro sindicato fuimos llamados a resistir la gestión de un gobierno que abiertamente expresó su deseo de deshacerse de la empresa como bien estatal y de privatizarla con el pretexto de un bajo rendimiento que nunca fue real. A pesar de la agraviante situación que nos tocó atravesar, la empresa recibió 4 estrellas (de cinco posibles) en el APEX Official Airline Rating en 2018, año en que se lograron récords históricos de puntualidad y se superaron los estándares en el nivel de satisfacción de los clientes. Aerolíneas Argentinas conecta al país más allá del rédito económico de las rutas comerciales, su importancia estratégica para nuestro país es facilitar el desarrollo socio-económico homogéneo dentro del territorio nacional y también del país, con proyección hacia la economía global. Estos mismos objetivos permiten hacer uso de este recurso estatal para facilitar las gestiones de ayuda humanitaria y emergencias como podemos ver en la actualidad con la disposición de nuestra flota para el traslado de vacunas, medicación y recursos sanitarios.

Así, bajo la promesa de mejorar nuestra situación laboral con la llegada de un gobierno afín a nuestros intereses sostuvimos la lucha y la calidad del servicio con sueldos que apenas superaban la línea de pobreza. Junto a nuestros delegades, les compañeres armamos redes de contención para las madres y padres de familia que no llegaban a hacer más de una comida al día. Con el triunfo de Alberto Fernández y el regreso de la gestión del Frente de Todos, les trabajadores renovamos la esperanza de negociar con un empleador que deseara el crecimiento de la empresa, que se sentara finalmente a la mesa a discutir con nuestros sindicatos el cumplimiento de las obligaciones patronales que exige la ley y nuestro convenio colectivo de trabajo. Ya antes de la crisis sanitaria por la pandemia COVID19, con tan solo unos pocos meses la gestión de Pablo Ceriani demostró venir a continuar la misma política que la empresa venía sosteniendo con los trabajadores, pero la situación se volvió desesperante después de marzo de 2020.

Ante las medidas de aislamiento obligatorio decretadas por el Gobierno nacional, les
trabajadores del Call Center llevamos nuestras computadoras personales al lugar de trabajo para que el departamento de sistemas instalara todo lo necesario para continuar operando desde nuestras casas, entendiendo que la unión hace la fuerza, la extrema necesidad de continuar asistiendo a nuestres pasajeres, sobre todo quienes necesitaban regresar a sus hogares varades en todo el mundo. Hasta hoy, un año después del inicio de la crisis, nuestra gerencia no realizó ni una gestión para mejorar las herramientas de trabajo, no se compraron notebooks para quienes pusimos nuestra computadora personal y quienes no tenían una propia aún están sin equipo, continuamos solventando los costos de luz, internet y todo esto con el mismo salario hace dos años. La gerencia comercial tomó malas decisiones que afectaron nuestro trabajo, como la cancelación masiva de vuelos para evitar pérdida de rentabilidad que desbordó nuestra atención. Utilizamos un sistema ineficiente y lento, la comunicación con nuestros mandos medios es a través de grupos de WhatsApp, no se implementaron soluciones acordes a la magnitud de una línea aérea y su única reacción a la crisis continúa siendo presionar a les trabajadores con el cumplimiento de números ridículos de interacciones, sin comprender la complejidad de la tarea que desarrollamos ni ofrecer ninguna herramienta para llevarla a cabo. A pesar de todos estos impedimentos, el personal altamente capacitado y con antigüedad (algunes con más de 10 años de trayectoria en la empresa) logramos mejorar el nivel de atención durante una crisis en la industria sin precedentes. A pesar de todo, hoy en día el sector atiende más consultas con mejor rendimiento que en 2019, cuando la línea telefónica no llegaba a satisfacer ni el 50 por ciento de la demanda. Mientras que hoy el sector a través de las redes sociales llega a atender en promedio un 70 por ciento de las consultas.

Con la excusa falaz de la baja productividad, la gerencia comercial intentó durante este año ya en varias oportunidades retornar a la atención presencial en un edificio que no cumple con los protocolos mínimos para preservar la salud de les trabajadores. De este modo, se corre el foco de la discusión paritaria, presionando y amenazando a les 200 compañeres con el riesgo a la vida. Para exponer un ejemplo de la situación edilicia, el Call Center se ubica en un piso 26 y no se pueden mantener abiertas las ventanas porque el edificio está infestado de ratas, arañas y otros insectos. Junto a nuestres delegades venimos resistiendo estos avances de la empresa que insiste con exponernos al contagio cuando nuestras tareas se están desarrollando hace un año desde nuestras casas con mejor eficiencia, aún sin que la empresa invirtiera un solo peso en garantizar la atención. La aerolínea de bandera ya cuenta con 9 compañeres fallecides en otros sectores por la incapacidad de sostener los protocolos sanitarios.

¿Cuántas vidas más tenemos que entregarle a una gestión que solo muestra desidia por nuestra salud?

En diciembre de 2020 les operadores del Call Center enviamos una carta a Pablo Ceriani (CEO de la compañía), Edgardo Llano y Pablo Dolagaratz (secretarios gremiales de APA) exponiendo la gravedad de la situación económica en nuestro sector. Les manifestamos que nuestro salario se encuentra cercano a la línea de indigencia y que nos encontramos en una situación desesperante, contrayendo deudas para adquirir los alimentos de la canasta básica que no alcanzamos a solventar. Comer es condición necesaria para el buen desempeño y satisfacer esa demanda es responsabilidad de toda empresa que pretenda funcionar correctamente. Es evidente que no corresponde bajo ninguna circunstancia, pero mucho más burdo nos resulta, cuando se dirige a nuestro sector que incluso a costo de mantener una alimentación deficiente, pagamos luz e internet para sostener la magnitud de productividad que se nos exige, bajo amenaza de tener que exponernos a nosotres y nuestras familias al contagio para volver a un lugar de trabajo que no garantiza regulaciones sanitarias mínimas y que tampoco augura el aumento en la calidad de servicio. Ni Ceriani nos dio una respuesta, ni nuestros dirigentes (Edgardo Llano y Pablo Dolagaratz) se dignaron hasta el día de hoy a tener ni siquiera una reunión por zoom con les trabajadores que dicen representar ante la emergencia alimentaria que estamos viviendo.

Por todo lo expuesto, creemos que nuestra lucha por un salario digno es justa y que las amenazas a nuestra vida y nuestra salud no pueden ser la única discusión que la empresa y nuestros dirigentes estén dispuestos a sostener. Exigimos que se respeten los protocolos sanitarios y la vida de nuestres compañeres, exigimos que Aerolíneas Argentinas y los gremios aeronáuticos abran la discusión paritaria y se garantice el acceso a los alimentos de todes les trabajadores. Exigimos también que el Gobierno nacional atienda nuestros reclamos reconociendo que tanto la repatriación de pasajeros, la continuidad del funcionamiento de la línea de bandera y el traslado de las vacunas que se mencionan como un logro de la gestión de los altos mandos, son producto del esfuerzo, la competencia, la salud y la vida de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas.

Operadores del Call Center de Aerolíneas Argentinas




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