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Tucumán: la designación de una funcionaria reaviva las relaciones entre el peronismo y el bussismo

Organismos de derechos humanos elevaron una queja ante la Legislatura por la designación de Pedicone de Valls. Sin embargo, esto no es un hecho aislado.

Mariana Arreguez

Abogada | Centro de Profesionales por los Derechos Humanos

Lunes 30 de marzo | 20:00

La designación de una funcionaria del genocida Antonio Domingo Bussi en un cargo nuevo en la Legislatura de Tucumán reavivó las polémicas por las relaciones entre el peronismo y bussismo. Organismos de derechos humanos, identificados en su mayoría con el kirchnerismo, elevaron una queja por la designación de Gilda Pedicone de Valls como directora de Asesoría Letras, un cargo creada para ella.

En un comunicado que difundieron, señalaron que el nombramiento de Pedicone de Valls “representa un guiño a quienes promueven una política negacionista y exhibicionista del Terrorirsmo de Estado”. Además apuntaron contra el vicegobernador Osvaldo Jaldo, presidente de la Legislatura, acusándolo de “otra maniobra política más, que lo pone a la altura de los antecedentes de sus nuevos aliados políticos”.

El grupo de organismos recordó también la negativa de Jaldo para recibirlos cuando se designó a un abogado defensor de genocidas como juez penal. Facundo Maggio había sido propuesto por el gobernador Juan Manzur por segunda vez, desoyendo los rechazos. La declaración está firmada por la Asociación de Madres de Plaza de Mayo (filial Tucumán), Andhes, H.I.J.O.S. Tucumán, entre otros.

En un juicio de lesa humanidad, el nombre Gilda Pedicone de Valls figura en el personal de fiscalía de Estado que fue nombrado entre 1975 y 1976, cuando Bussi ya era la cara visible del genocidio en Tucumán. En los primeros años de la década del ‘80, se desempeñó como asesora letrada de la Caja Popular de Ahorros de la Provincia, junto con el inicio de su carrera académica en la Facultad de Derecho, donde llegó a ser titular de cátedra. Ya con Bussi como gobernador (1995-1999), Pedicone de Valls fue nombrada como Fiscal de Estado, cargo que ocupó durante casi todo la gestión. Durante esa gestión fue su abogada en el juicio político por las cuentas en Suiza que ocultó el genocida. La amistad con la familia Bussi continuó a lo largo de estos años. En noviembre de 2011 despidió a Bussi con un aviso fúnebre en La Gaceta. Junto a su marido, harán lo mismo ante la muerte de José Luis, uno de los hijos de Bussi, en octubre del año pasado.

Peronismo y bussismo

En los cruces por el nombramiento de Pedicone de Valls, el concejal yerbabuenense Alejandro Sangenis (h) mencionó a una serie de funcionarios del gobierno de Juan Manzur como "cómplices" del bussismo. “Ya vendrán otros tiempos de acomodar lo que dejamos desarreglar (y que algunos olvidan y omiten), como la presencia del ex ministro de Economía de Bussi Miguel Acevedo en el ministerio del Interior”, disparó. Luego nombró al actual ministro de Economía, Eduardo Garvich y a “otros cómplices de gobierno nefasto disfrazados como (Jacobo) Steimberg y (Fernando Enrique) Solórzano”.

En su columna del domingo, el periodista de La Gaceta Juan Manuel Asís inscribió estos cruces en la puja que subyace entre Manzur y Jaleo de cara a 2023. De acuerdo a Asís, Jaldo “observó allí un ataque disfrazado hacia su persona por alguien afectado por sus decisiones internas en la Cámara. Sectores del kirchnerismo provincial dejaron entrever algo distinto: una operación local enmarcada en la lucha interna por la conducción del espacio, y que tenía como víctima al vicegobernador. Ambas lecturas válidas, en la misma jugada suelen cruzarse distintos intereses”.

Pero más allá de las internas, las relaciones entre peronismo y bussismo, intrincadas o amistosas, no son una novedad. Luego del ocaso político del genocida, varios personajes del bussismo se reciclaron en los gobiernos de Julio Miranda y José Alperovich. Hay una foto de 2011 que hace a la película y es la que ilustra esta nota. Allí se ve a un Manzur, en calidad de presidente de la Legislatura, con una copa de champagne abrazando a un Ricardo Bussi, legislador y ya lugarteniente del padre en Fuerza Republicana, tomando fernet.

En esos brindis de camaradería en la Legislatura se plasmaba una relación cordial con el bussismo, donde así como había espacio para las chicanas también para las componendas. Por eso para muchos resulta verosímil la versión de que el peronismo financió campañas de Ricardo Bussi, como modo también de ponerle un competidor a la oposición del radicalismo.

El peronismo en su conjunto, ya sean los alineados manzuristas o jaldistas, son los que permitieron que el legislador bussista Huesen jure por “la memoria” del genocida. Y también los que le dieron a Fuerza Republicana lugar en la conducción de la Legislatura, como también sucedió en el Concejo Deliberante de la Capital. La designación de Pedicone de Valls es una página más del vínculo peronismo-bussismo.

Frente a este régimen político, junto a la actual coyuntura donde se avala la represión como control social en los barrios populares, es necesario fortalecer la lucha independiente por los derechos humanos y las libertades democráticas







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