Mundo Obrero

31M - PARO NACIONAL

Un fantasma recorre Rosario

¿Libertad de acción? La burocracia de la UOM Rosario obligó a trabajar a los obreros de Liliana, después de varias horas de demora. Ni el jefe de planta ni el jefe de policía se animarían a tanto. Una crónica desde el piquete.

Martes 31 de marzo de 2015 | 07:30

5am. Hay paro total. Ni un solo colectivo en las calles. Parece feriado pero no lo es. Comienzan los mensajes, los llamados. Una moto pasa a buscar a un compañero. En un auto otros se apuran a subir. Avisan a otro: “en 5 llegamos, estate listo”.
No son las peripecias de trabajadores que quieren carnerear el paro nacional. No quieren sortear piquetes y llegar a horario para que el patrón siga exprimiendo sus músculos mal descansados. No. Son 100 jóvenes trabajadores, y algunos estudiantes solidarios, que hacen lo imposible para trasladarse 20 kilómetros hasta la mega planta de Liliana SRL en la Autopista a Santa Fe. Todos saben que sobran las razones para parar, en Liliana y todas las metalúrgicas, alimenticias, comercios, etc. Pero deciden ir hasta Liliana SRL. Había una batalla.

Con puntualidad envidiable hasta por algún botón de RRHH, se arma el piquete. Llegan las gomas, se preparan los volantes y levantan las banderas, la de la juventud explotada de Rosario, exprimida por los patrones, oprimida por los dirigentes traidores, perseguida y reprimida por los perros de azul (y de verde). Delante de todos, como desde el primer día y hace años, esos jóvenes metalúrgicos, organizadores de su fábrica y sobre todo de su clase: los despedidos de 2014.

Los que están por salir avisan, dan indicaciones, comparten los rumores que decenas de orejas escuchan en el susurrar nervioso de líderes y botones. Los que están por entrar preguntan desde los micros de la empresa si ya estamos. “Sí, estamos”. “¡Fuerza, aguanten! ¡Acá nadie quiere entrar! ¡Tenemos que parar!”. Es la bronca de metalúrgicos que fueron ejemplo en las buenas, cuando después de la organización clandestina lograron triunfos impensados en esta provincia. Son ahora ejemplo del cuero curtido que no reniega ni se deja vencer pese a estar en una fábrica que trata de volver a ser cárcel, y ahí los trasladan en los micros que se sienten como del servicio penitenciario. Sin embargo se murmura, se grita, se chicanea, y también se manda apoyo y fuerza al piquete que se anhela, casi se extraña.
5:45. Llegan y por primera vez en el día, les asoma una sonrisa. Ven a sus delegados, a los que ellos sí eligieron, los que siempre pusieron todo a votación y los defendieron como a los hermanos que son.

Los choferes tienen orden de no abrir las puertas. La patronal quiere evitar lo que de otra manera sería inevitable, el abrazo, la unidad.

La policía acrecienta su presencia. Los líderes se reúnen a 100 metros con la policía y gente desconocida. ¿Quién será? Salta la ficha, es Antonio Donello, Secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica y candidato a Diputado Provincial por el PJ. El operativo patronal, burocrático y policial comienza a funcionar encabezado por el supuesto representante de los trabajadores. Llevan micros por calles de tierra rodeando la fábrica. El piquete principal se divide. Un grupo va a cortarles el camino en la puerta misma de la fábrica. Llegan primero 5 o 6 compañeros. Los choferes, que son trabajadores y quieren también el paro, no quieren pasar aunque podrían. Los trabajadores de Liliana tampoco y se niegan a bajar sabiendo que es la manera de hacer su propio “piquete”. Rápidamente se fortalece el segundo piquete y ya nada que ande sobre ruedas podrá pasar.

La policía se pone nerviosa, debe dividir también ella su operativo. Primero quiere negociar porque “entienden” el reclamo. Ven que no tratan con gente sosa. Amenazan con la Infantería. Bajan itacas. No se mueve nadie. “¿Está seguro oficial que quiere reprimir a trabajadores en un paro nacional?” A veces, hasta los perros entienden de política. Solo a veces. Guardan las armas. La situación se descomprime rápidamente.
6am. El turno noche sale. Pero la patronal desconcertada tuvo que cambiar sus planes y los colectivos que no logran entrar tampoco puede sacar gente. A la empresa poco le importa y deja varados a los operarios. La solidaridad es inmediata. Entre compañeros van cargando de a uno, de a dos, de a tres. Tienen familia que los espera después de una larga noche frente a la máquina. La sensibilidad de una clase es la negación de la otra. La empresa nuevamente queda al desnudo.

6:30. Siguen llegando directivos de la UOM. No vienen a ejercer la “libertad de acción” que prometió Caló. Vienen a contener a los trabajadores que se quieren ir. En el piquete principal, las motos y los autos de los trabajadores, comienzan a retirarse para debilitar la maniobra de la burocracia y la patronal. Solo quedan los más nuevos sobre quienes pesa el miedo.

7am. A toda velocidad, en sus hermosos autos de alta gama, los directivos de la UOM irrumpen en el segundo piquete mientras 70 trabajadores siguen aprisionados en los micros. La policía escolta a los burócratas. Se suben a los micros. Se los ve gritar, agitar las manos. Bajan y ordenan entrar. Los micros tratan de moverse. No lo logran. Los líderes y los amigos del sindicato pasan a pie. No pueden sostener la mirada. Los burócratas vuelven a los micros, obligan a bajar al personal. Patean las gomas, empujan. En menos de un segundo se los pone en su lugar. No hizo falta mucho. No hay por qué agrandarse. La valentía no es una de sus virtudes.

Junto a la policía organizan un cordón para que los compañeros tengan que entrar de a uno. La metáfora carcelaria continúa. Se decide no comprometerlos delante de toda la gerencia y la burocracia. Pasan de a uno. Ni uno solo deja de agarrar el volante de la Agrupación Metalúrgicos de Base. Muchos saludan contentos, y eso solo es suficiente para que los burócratas se sientan desmoralizados pese a que entre más de medio turno a trabajar. Otros sonríen, guiñan el ojo y van agarrando sus celulares para comenzar con la cadena de mensajes. “¿Esto es la UOM? No nos representan. Queremos parar y no nos dejan. Son pero que la empresa”, “quieren que estemos en contra de ustedes, porque quieren la división, pero no lo van a lograr”.

La burocracia de la UOM los obligó a trabajar. Ni el jefe de planta ni el jefe de policía se animarían a tanto. El lobo se quiso vestir de cordero, pero le sacamos el disfraz.
El 31 de marzo, en el paro nacional, Liliana SRL no pudo comenzar a trabajar hasta bien entrado el día.

7:50. Los trabajadores y jóvenes que seguíamos en el piquete vamos hasta la autopista a Santa Fe y se cortan los dos carriles frente a la empresa. Radio 2 habla de que “en este paro nacional ningún partido opositor brindó apoyo como en los anteriores. Ni Macri, ni Massa. Los únicos que bridaron su apoyo activo fue el Frente de Izquierda”. Tienen razón.

El corte se mantiene.

Llega una caravana de trabajadores aceiteros que van hacia San Lorenzo. Son los únicos que pasan. Son compañeros. Están en lucha. La caravana pasa lento, al compás de las bocinas, brazos afuera y gritos de aliento.

Y el corte sigue.

Llaman las radios, vienen los canales.

La patronal de Liliana SRL y sus empleados más fieles, la UOM, no solo quedan desprestigiados ante los trabajadores. Ahora quedan desprestigiados ante toda la ciudad mientras miles y miles de obreros y obreras escuchan en sus auriculares o esperan llegar al comedor y ver que sí se puede, hay alguien que está dispuesto a organizarse y a luchar por nuestros derechos sin por ello ser furgón de cola de los políticos empresariales.

Algunos ya le han puesto nombre. Le dicen, “el fantasma de Liliana”.







Temas relacionados

Santa Fe   /    Mundo Obrero

Comentarios

DEJAR COMENTARIO