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Vagones para mujeres: ¿solución al acoso callejero?

La legisladora porteña de Cambiemos, Graciela Ocaña, presentó un proyecto de ley para instalar vagones exclusivos para mujer. La polémica se desató en varios medios y redes sociales.

Cecilia Mancuso

Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso

Guadalupe Oliverio

Estudiante de antropología, Facultad de Filosofía y Letras UBA

Viernes 10 de junio de 2016 | Edición del día

De qué trata el proyecto

A días de la masiva marcha del Ni Una Menos, la legisladora porteña Graciela Ocaña del bloque “Confianza Pública” presentó un escueto proyecto de ley para instalar vagones exclusivos para mujeres en el Subte de la CABA. El proyecto no es una novedad, ya existe en otros lugares del mundo. Consiste en la disposición de vagones exclusivos en los dos horarios pico: de 7 a 10 am y de 17 a 19 pm, con el objetivo de evitar situaciones de acoso sexual hacia las mujeres.

Ocaña, la misma que fue Ministra de Salud del primer gobierno de Cristina Fernández, se hizo conocida por plantear que “el aborto es un tema de política criminal” y durante los últimos años, pasó a integrar abiertamente la fórmula del actual gobierno nacional: “voy a estar donde me necesite Macri y Cambiemos”. En los fundamentos del proyecto sostiene que “Como ciudadanos, permanentemente somos testigos de episodios de acoso o abuso de los cuales resultan ser víctimas mujeres, al momento que viajan en el transporte público en la Ciudad de Buenos Aires. De la misma forma,como mujeres, sabemos que esta es una problemática que nos afecta a todas por igual, y que en cualquier momento podemos sufrir estas situaciones".

Vagones exclusivos en otros lugares del mundo

Un sondeo realizado por la Fundación Thomson Reuters dio a conocer que en América Latina seis de cada diez mujeres fueron acosadas en el sistema de transporte público. La encuesta concluyó que Bogotá (Colombia) tiene el transporte más inseguro para las mujeres. La Ciudad de Buenos Aires quedó ubicada en el sexto lugar.

En otras ciudades del mundo ya existen los vagones, mal llamados “rosas” o exclusivos para mujeres. Algunos ejemplos son Brasil, Mexico, Tokio, Egipto, Malasia, Tailandia, India, Israel, y los Emiratos Árabes Unidos. Se trata, en su mayoría, de ciudades donde el transporte subterráneo es mucho más popular, con un extenso recorrido y de circulación constante (24 horas del día)

En la ciudad de México, una de las más hostiles para las mujeres, los vagones existen desde 2008 en el subterráneo y hasta cuentan con un sistema exclusivo de colectivos llamado “Viajemos seguras”. Se trata del país en el que una mujer es asesinada cada 3 horas y, según las cifras de la ONU, se denuncian 120 mil violaciones al año, en promedio. Es decir, cerca del 44% de las mujeres del DF ha sufrido agresiones de este tipo.

El sistema mexicano es parecido al que rige en Río De Janeiro, Brasil, donde la medida fue implementada en el 2006. Los vagones para mujeres están señalizados con carteles rosas y en algunos andenes hay "estaciones de atención" donde las mujeres pueden acudir frente a los casos de abuso y hacer la denuncia.

La polémica

Hace ya un año del #NiUnaMenos y con la reciente movilización de miles nuevamente en las calles, las mujeres lograron poner sobre la mesa la larga cadena de violencias que sufren día a día. Empezando por los acosos y abusos callejeros, que existen desde la constitución de las grandes ciudades y la salida de las mujeres al mercado laboral. Las redes de trata que secuestran a las mujeres y niñas para explotarlas sexualmente, la clandestinidad del aborto cuyas consecuencias se cobran la vida de más de 300 mujeres al año y hasta condena con la cárcel, como en el caso de la joven tucumana, Belén.

La noticia del proyecto de ley, en este contexto, generó revuelo en los medios de comunicación y en todas las redes sociales, porque la violencia contra las mujeres es una realidad que millones se preguntan cómo solucionar. La creación de vagones exclusivos ¿es una medida para terminar con el machismo?

En las ciudades donde se aplicaron los “vagones rosas” fue en respuesta a las alarmantes cifras de acoso y violaciones y el reclamo de numerosas organizaciones de mujeres que no podían eludir el uso cotidiano del transporte público. La medida fue apoyada por miles de mujeres en Mexico y San Pablo que podían optar por realizar su viaje en dichos vagones. Su aplicación quedó en todos los casos (obviamente) en manos de efectivos de las policías locales, sin dar una salida de fondo al déficit de formaciones y el hacinamiento en horarios picos que posee el transporte público.

En la CABA, las opiniones no se hicieron esperar. Hasta ahora parece haber más rechazo a la medida. Una mezcla de bronca porque luego de la masiva movilización del NiUnaMenos la medida tiene sabor a poco, frente a tantas demandas urgentes y sin resolver para las mujeres, y las cifras de femicidios. Quizás también influya el hecho de que el sistema subterráneo en la Argentina no es el más popular y las denuncias por acoso y violaciones no se comparan con las de estas ciudades.

Sin embargo, también somos críticas de las posturas de funcionarios y periodistas de las que banalizan la discusión de la violencia que sufren día a día las mujeres, como los del grupo Clarin, que proponían a sus lectores mandar que otros vagones especiales había que instalar. “Un vagón especial para los que escuchan música sin auriculares” “Un vagón para facheros”. Sin palabras.

De todo lo que se escuchó y leyó por estas horas, lo que no se dijo en ningún lado es que la medida fue propuesta por una coalición política del gobierno de Cambiemos, que viene de tomar medidas contrarias a los derechos de las mujeres. Por nombrar sólo tres, en estos meses de gobierno en la CABA: 1) quedó un solo refugio para mujeres víctimas de violencia de género. Se trata del refugio “Mariquita Sánchez”. 2) sólo funcionan 7 Centros Integrales de la Mujer (CIM) porque no reglamentan la ley 5.466 votada el pasado 3 de diciembre y que prevé que tienen que existir uno de estos CIM por cada 50.000 mujeres, al menos uno por Comuna. De conjunto, el presupuesto que el gobierno nacional destina anualmente por mujer en situación de violencia es $4,50… menos que un viaje en subte y 3) quizás de las medidas más reaccionarias contra las mujeres que tomó el gobierno del PRO de revocar el protocolo de intervención en casos de aborto no punible, que regía desde 2012 en la Ciudad de Buenos Aires, imponiendo exigencias que desconocen el fallo de la Corte Suprema para estos casos.

Intentan mostrar que esta ley puede terminar de fondo con la violencia contra las mujeres, pero su autora es parte de este gobierno que se encarga de reproducir, legitimizar y garantizar la violencia hacia las mujeres y hasta intentan avanzar sobre los derechos conquistados en las calles.

Por eso, es ineludible la denuncia a los gobiernos nacional y provinciales por las medidas paliativas mínimas que deberían implementarse con urgencia, como la ley por un Plan Integral de Emergencia contra la Violencia hacia las Mujeres en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que acaba de presentar el legislador porteño del FIT Patricio del Corro;; o por la aprobación de los derechos que ni siquiera se tratan como la interrupción voluntaria del embarazo que presentará por sexta vez la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. La pelea de, Pan y Rosas es por conquistar cada derecho, por más mínimo que sea, que signifique mejoras para la vida de las mujeres, en el camino por construir una fuerza poderosa fuerza independiente de miles de mujeres para terminar con la explotación y la opresión..







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