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CÓRDOBA/EDUCACIÓN

Para Schiaretti las escuelas de Córdoba son inmunes a todo: ¿y la docencia qué dice?

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Desconcierto, dudas, enojo y bronca se expresó en los pasillos de las escuelas y en las redes. Mientras se suspenden los eventos públicos y privados con concentraciones masivas, ¿qué pasa con las escuelas?

Julia Giletta

Delegada Docente del IPEM Nº 8 “Manuel Reyes Reyna” | Agrupación Docentes D-Base en el FURU

Nahuel Rodriguez

Delegado Departamental Suplente | Agrupación Docentes D-Base en el FURU

Sábado 14 de marzo de 2020 | 11:26

Las noticias del coronavirus, el dengue y las medidas de prevención planteadas por el Ministerio de Educación nacional, junto a los ministros de las provincias, despertó revuelo en las escuelas. Más dudas que certezas… o certezas de que las medidas tomadas no son reales medidas de emergencia.

La resolución provincial que permite la suspensión de clases por 14 días corridos para las escuelas que presenten casos positivos es una medida paliativa de prevención necesaria, pero que no resuelve los problemas de infraestructura e higiene escolar que agravan la situación.

Se recomienda que las escuelas concienticen reforzando prevenciones como el lavado frecuente de las manos con agua y jabón o alcohol en gel, usar pañuelos descartables, ventilar los ambientes, limpiar frecuentemente las superficies y objetos que más se usan. Pareciera que los que recomiendan a las y los docentes educar en la prevención no pisan las escuelas hace tiempo. Y la conducción de UEPC solo se limitó a suspender los talleres culturales, pero de la situación en las escuelas no dice nada.

¿Qué dice la docencia?

“Se ve que debemos seguir trabajando en aulas con falta de higiene, baños destrozados...”.

“He trabajado en escuelas en que la bomba de agua dependía de la electricidad, por lo tanto cuando no teníamos luz tampoco teníamos agua, semanas completas así, la directora con miedo de pedirle "por favor" al inspector de que le autorizara a reducir la jornada, la comunidad educativa yendo al baño en las casas vecinas, comprando agua, etc...”.

“41 grados de térmica y sin un mísero ventilador, pandemia latente y los docentes y alumnos seguimos como si nada.... Cuando hacen campaña de vacunación contra la gripe, los docentes no somos grupo de riesgo... ¿Qué más? Y UEPC… ¡bien, gracias!”.

Las aulas se caen a pedazos, el problema de infraestructura es un problema crónico que se sostiene con presupuestos educativos a la baja. Muchos colegios no tienen agua potable o presentan baños en condiciones de higiene deplorables, son focos infecciosos que no cuentan con artículos de higiene básicos como jabón y toallas de papel, ni hablar del alcohol en gel.

Las pésimas condiciones de las escuelas llevaron a que estudiantes secundarios de los colegios Dean Funes, que llevaron adelante sentadas, y del colegio Amadeo Sabattini, que realizaron una toma parcial, se manifestaran en repudio de las condiciones edilicias y de la falta de ventilación. Lo mismo en la lucha docente que no solo reclaman un aumento para no estar por debajo de la línea de pobreza, sino también por las condiciones de trabajo y de infraestructura de las escuelas.

La crisis por la que atraviesa la gran mayoría de las escuelas que siguen funcionando en pésimas condiciones y con un presupuesto educativo a la baja no es una novedad, es un estado crónico fruto del desfinanciamiento presupuestario de los gobiernos nacionales y provinciales. Gobiernos que no proponen tocar las ganancias empresariales y priorizan el pago de la deuda con privados y el FMI, a costa de la mayoría del pueblo. Como dijo Nicolás Del Caño: “No se puede permitir que la pandemia se expanda y se asiente, son necesarias verdaderas medidas de emergencia”, y plantea, junto al Frente de Izquierda, 8 medidas efectivas y concretas para enfrentar la pandemia.

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Otras repercusiones docentes:

“¡Evidentemente tendremos poderes, los mismos que usamos para llegar a fin de mes!”.

“¡Yo tengo niños en casa! No quiero traer un bicho, pero necesito plata para vivir...”.

El cierre de las escuelas golpea a las familias trabajadoras que no tienen quién dejar al cuidado de sus hijos, por lo que no solo es necesario exigir que el Gobierno asuma su responsabilidad de proveer en todas las escuelas de insumos básicos, como jabón, repelente, alcohol en gel y artículos de limpieza, sino también, que garantice licencias pagas para las y los trabajadores precarizados y tercerizados de la educación que si no asisten a las escuelas no cobran.
De esta manera, los y las trabajadoras no tenemos derecho a cuarentena cuando está en cuestión cobrar para comer. Lo mismo sucede con las y los estudiantes que dependen del Paicor para comer. Debe haber licencias pagas por el gobierno y las empresas, para toda persona enferma o en cuarentena y asegurar la alimentación con viandas a quienes asistan a comedores escolares que estén cerrados preventivamente.

Mientras se desfinancian la salud y la educación no hay políticas serias para combatir el dengue y el coronavirus. Docentes y trabajadores tenemos que pelear por un programa de emergencia que invierta las prioridades y organizar “comisiones de salud e infraestructura" para controlar que se cumpla con las condiciones mínimas para el dictado de clases.

Debemos exigir que UEPC y Ctera se pongan a la cabeza para exigir un plan de emergencia que asegure las condiciones de vida y trabajo de las y los docentes.

Queremos plata para educación y salud y no para la deuda.





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