Sociedad

Un nacimiento muy esperado: A74, el enorme iceberg que se desprendió en la Antártida

Tiempo estimado 5:04 min


Se trata de un fenómeno natural: glaciólogos de la reconocida estación Halley en la plataforma de hielo de Brunt lo anticiparon hace una década.

Valeria Foglia

@valeriafgl

Sábado 27 de febrero | 16:09

La grieta North Rift el 16 de febrero de 2021 | Foto: British Antarctic Survey

Este viernes una enorme masa de hielo de 1270 km² se separó de la plataforma de Brunt en la Antártida. El “nacimiento” del iceberg A74 llegó casi una década después de que los científicos de la British Antarctic Survey (BAS) detectaran por primera vez el crecimiento de vastas grietas en el hielo. Los especialistas sostienen que se trata de un proceso natural y no hay evidencia de que la crisis climática haya jugado un papel significativo.

“¡Este es el momento que estábamos esperando!”, expresó con alegría Adrian Luckman, glaciólogo y profesor británico, uno de los que supervisó el monitoreo del iceberg A68, el más grande del mundo, que se separó en 2017 de la plataforma Larsen C. La extensión del A74 equivale al tamaño de El Cairo o seis veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero está lejos de los 5800 km² del A68.

El primer aviso de “parto” inminente fue en noviembre de 2020, cuando hizo su aparición una nueva grieta, bautizada North Rift, que se abrió paso hacia la lengua del enorme glaciar Stancomb-Wills, que se encuentra a 35 kilómetros y vacía sus aguas en el mar de Weddell. North Rift es la tercera gran grieta en la última década, y durante enero avanzó a toda velocidad, llegando a un kilómetro por día y cortando la plataforma de hielo flotante de 150 metros de espesor.

“El iceberg se formó cuando la grieta se ensanchó varios cientos de metros en unas pocas horas en la mañana del 26 de febrero, liberándolo del resto de la plataforma de hielo flotante”, explican desde BAS.

Aunque la estación Halley permanece cerrada y el personal fue evacuado en avión en febrero por el invierno antártico, ya en 2016 habían decidido mudarla a 32 kilómetros tierra adentro: “La estructura glaciológica de esta vasta plataforma de hielo flotante es compleja y el impacto de los eventos de ‘partos’ es impredecible”, explican.

La profesora Jane Francis, directora de BAS, cuenta cómo el equipo se preparó durante años para el nacimiento de lo que ahora se conoce como iceberg A74: “Monitoreamos la plataforma de hielo a diario utilizando una red automatizada de instrumentos GPS de alta precisión que rodean la estación. Estos miden cómo se deforma y mueve la plataforma de hielo. También utilizamos imágenes de satélite de la ESA, la NASA y el satélite alemán TerraSAR-X. Todos los datos se envían de regreso a Cambridge para su análisis, por lo que sabemos lo que está sucediendo incluso en el invierno antártico, cuando no hay personal en la estación, está totalmente oscuro y la temperatura cae por debajo de los 50 ºC (o -58 F)".

Los especialistas en imágenes satelitales ya están manos a la obra siguiéndole el paso a A74, que actualmente flota con las mareas. Es que no hay claridad aún de cuál será su destino: podría alejarse o encallar y permanecer cerca de la estación Halley en las próximas semanas o meses. Podría partirse en más pedazos y no se descarta incluso que pueda provocar cambios alrededor de Halley aunque haya sido reubicada tierra adentro en la parte de la plataforma Brunt que está conectada con el continente.

Es una situación dinámica”, explica Simon Garrod, director de operaciones de BAS. El trabajo del equipo de doce glaciólogos y otros especialistas fuera de la base continúa: vigilarán la situación y evaluarán el impacto que pueda tener el nacimiento del iceberg en la plataforma de hielo restante e incluso posibles alteraciones para la navegación. Además de preservar la seguridad del personal y proteger la estación, les interesa “mantener la entrega de la ciencia que llevamos a cabo en Halley".

Así se ve la estación Halley, conocida por sus investigaciones sobre el ozono | BAS/Thomas Barningham
Así se ve la estación Halley, conocida por sus investigaciones sobre el ozono | BAS/Thomas Barningham

Halley VI es una plataforma internacional dedicada a la observación meteorológica y del clima espacial en una zona tan sensible como la Antártida. Proporciona mediciones del ozono desde 1956, lo que en 1985 llevó al descubrimiento del agujero de ozono y a la lenta pero sostenida recuperación de la capa desde entonces. Desde 2013 tiene el estatus de estación global de Vigilancia de la Atmósfera Global (GAW) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la tercera de estas características en la Antártida.

La plataforma de hielo flotante Brunt fluye a una velocidad de hasta dos kilómetros por año hacia el oeste, donde está el mar, y se desprende naturalmente en forma de icebergs a intervalos irregulares. Sin embargo, la situación se ha vuelto cada vez más impredecible aun para los científicos. Es por eso que los últimos cuatro inviernos la estación científica ha permanecido desocupada.

Mapa de la plataforma de hielo de Brunt y la estación de investigación Halley
Mapa de la plataforma de hielo de Brunt y la estación de investigación Halley




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